La pasarela de la Paloma sobre la Calle 30 da respuesta a todos los condicionantes del entorno y a los requisitos funcionales definidos en las bases del concurso convocado por el Ayuntamiento de Madrid, incluida la exigencia de proporcionar confort y protección solar a los usuarios.
En planta, el trazado se define por vanos laterales de 43 m rectos en la mayor parte de su longitud y un tramo central en curva de 68 m de radio, formado por vanos de 52 m cada uno. El tablero es continuo de cuatro vanos, con una longitud total de 190 m. La sección transversal de la pasarela tiene forma de C y tanto el alma inclinada como las alas están constituidas por celosías, con las diagonales y los cordones formados por secciones en cajón de acero estructural. Tiene un canto útil de 3,9 m y los anchos de las alas superior e inferior son de 4,0 m y 5,5 m, respectivamente. En esta última apoya la losa mixta, de 0,23 m de espesor, sobre la que circulan peatones y ciclistas. Las pilas en forma de Y, se conforman con dos diagonales de la celosía inclinada que se transforman en un fuste único, de sección variable, hasta empotrarse en el encepado.