(Español) Pabellón de España en la Expo 2000 en Hannover

(Español) Alemania, 2000

Ficha técnica

(Español) Propiedad(Español) Sociedad Estatal Hannover 2000
(Español) Proyecto constructivo y dirección de obra(Español) Cesma Ingenieros
(Español) Constructora(Español) UTE OHL - Hochtief
(Español) Arquitectura(Español) Antonio Cruz y Antonio Ortiz
(Español) Superficie total(Español) 7.000 m²
(Español) Luz máxima (zona de servicio)(Español) 7 m
(Español) Canto artesa (zona de exposición)(Español) var. de 3,10 m a 9,75 m
(Español) Acero estructural(Español) 779 t
(Español) Madera laminada encolada(Español) 163 m³
(Español) Presupuesto de ejecución material(Español) 2.161.300 €

(Español)

Bajo el lema “Hombre, naturaleza y tecnología” se celebró la Expo 2000 en Hannover. España participó en esta última Exposición Universal del milenio con la intención declarada de “sorprender y de romper la imagen tópica que se tiene del país en el extranjero”. Una de las claves en este empeño fue el propio pabellón, resultado de un concurso de ideas convocado por la Sociedad Estatal Hannover 2000 y ganado por los arquitectos sevillanos Cruz y Ortiz, cuya estructura, desmontable y reutilizable, es un buen ejemplo de innovación constructiva basada en criterios de sostenibilidad. A través de un concepto estructural coherente, en el que todos los elementos contribuyen a la estabilidad global del sistema, se obtuvo una estructura completamente prefabricada y desmontable de gran robustez.

La apariencia exterior del pabellón ofrece un volumen ciego, fracturado por hendiduras y apoyado en un gran número de pilares. En su interior se abre una plaza cuyo techo constituye el soporte del espacio de exposición. Su estructura se divide en dos zonas cuya interacción asegura la estabilidad del pabellón: la primera constituye el edificio de servicio y está formada por pórticos de pilares metálicos y vigas mixtas unidas a las losas prefabricadas de hormigón mediante tornillos pretensados, mientras que la segunda conforma el edificio de exposiciones, donde el elemento portante principal es una estructura metálica en forma de artesa invertida, apoyada en los pilares perimetrales. Las superficies inclinadas se concibieron como una estructura mixta de vigas metálicas y losas colaborantes de madera laminada encolada. Para reducir los esfuerzos en los cordones, se introdujeron unos apoyos horizontales intermedios cuya componente horizontal se equilibró con tendones de pretensado que unen las zapatas de dichos apoyos, mientras que la estabilidad frente al vuelco se aseguró con anclajes verticales al terreno.

Publicaciones relacionadas