(Español) Reposición de cubiertas en la Catedral de La Laguna

(Español) Tenerife, 2014

Ficha técnica

(Español) Propiedad(Español) Diócesis Nivariense
(Español) Proyecto constructivo y asistencia técnica(Español) Cesma Ingenieros
(Español) Constructora(Español) Víctor Rodríguez e hijos, S.L.U
(Español) Arquitectura(Español) José Miguel Márquez Zárate
(Español) Ancho nave principal(Español) 25,5 m
(Español) Longitud nave principal(Español) 66 m
(Español) Superficie total(Español) 2.033 m²
(Español) Luz máxima(Español) 10,85 m
(Español) Altura media de cúpulas(Español) 5,70 m
(Español) Espesor de láminas de cúpulas(Español) 0,08 m
(Español) Canto medio de los arcos(Español) 0,18 m
(Español) Cuantías de fibras de polipropileno en láminas(Español) 6 kg/m³
(Español) Cuantía de armadura de fibra de vidrio en arcos y láminas(Español) 66 m/m³
(Español) Presupuesto de ejecución material(Español) 4.756.928 €

(Español)

Con la excepción de la fachada neoclásica, la antigua catedral de La Laguna, severamente dañada, fue demolida y reconstruida entre los años 1905 y 1913, empleando una tecnología novedosa para la época, el hormigón armado, que aportó una mayor rapidez de ejecución y una reducción del coste de construcción. El precio que se pagó por estas ventajas fue el riesgo asociado al uso de un material poco conocido. Así, menos de cien años después de su reconstrucción, su avanzado estado de deterioro hizo necesario reponer nuevamente todas las cubiertas, conservando el resto del templo.

La solución adoptada respeta la geometría de la catedral de 1913, ajustándose a la proporción áurea y mejorando las condiciones de ventilación e iluminación. La reconstrucción arranca en la parte sana de las pilastras existentes, por debajo de los capiteles, en donde apoyan las nervaduras de las bóvedas de crucería y de la cúpula principal, propias del estilo neogótico. Tanto las nervaduras como las plementerías de 8 cm de espesor, se ejecutaron con hormigón autocompactante, reforzado con armaduras de fibra de vidrio en el caso del primer elemento y con fibras de polipropileno, un material relativamente desconocido, en el segundo. Cien años después, las técnicas modernas de la ciencia de los materiales permiten asumir nuevos retos al reducir a niveles aceptables las incertidumbres asociadas a tecnologías novedosas.